Fibrocemento: el aliado perfecto del constructor

fibrocemento

La demanda creciente de viviendas y diversas edificaciones ha llevado al hombre al descubrimiento de mejores componentes. Esto sucedió con el fibrocemento, un aglomerante mineral, al que se le añaden ciertos elementos para reforzarlo y conferirle resistencia mecánica. Se utiliza abundantemente en la industria de la construcción, en la preparación de estructuras y como revestimiento de fachadas.

Desarrollado por un ingeniero austríaco, en 1900, originalmente se reforzaba con amianto, un material fabricado con fibras minerales naturales que posee un gran poder de aislamiento y resistencia al fuego. No obstante, cuando se descubrió que su polvillo producía asbestosis y variadas formas de cáncer se decidió sacarlo de circulación.

En España se prohibió utilizar amianto en los nuevos edificios desde 1990

Asimismo, las regulaciones exigen retirar el asbesto de los inmuebles viejos, proceso que solo puede ser ejecutado con personal entrenado y equipos especializados para ello. Sin embargo, las estructuras con fibrocemento se consideran seguras y se denominan no friables; por tanto, pueden permanecer erguidas.

Friable significa que se disgrega o genera polvo por acción manual, sin intervención de herramientas. Por supuesto, las construcciones que contengan la materia prima que analizamos, fabricada con asbesto, también necesitan asistencia profesional y un procedimiento controlado a la hora de demolerlas.

En la actualidad, el fibrocemento se prepara con fibras de celulosa, vinílicas o de vidrio. El último, que funciona mejor que el polipropileno usado en un principio para sustituir el amianto, ha tenido una amplia aceptación en el mercado por tratarse de un material inocuo y contribuir enormemente a incrementar las propiedades mecánicas del producto que nos ocupa.

Ventajas del fibrocemento

  • Sus placas, que se presentan, generalmente, en dos formatos (lisas y acanaladas) resultan sencillas de cortar y taladrar.
  • Es impermeable por lo que se emplea en la construcción de estanques.
  • Se usa con liberalidad en instalaciones no permanentes (naves industriales, galpones y cobertizos) por su bajo coste. Además, es muy ligero.
  • Protege las cubiertas de las inclemencias del tiempo.
  • Las fachadas hechas con este componente aíslan de los efectos térmicos y sónicos. Se fabrican en cualquier color, se instalan con facilidad y no requieren mantenimiento.