Mar 22

Formación en seguridad alimentaria: claves de un restaurante exitoso y más

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En el mundo empresarial, hay algunos sectores con una gran cantidad de demanda y, a pesar de sus exigencias, suelen ser algunas de las mejores oportunidades si se conoce el nicho adecuado y se sabe cómo invertir en ello. Y en el caso de la industria de la comida, las posibilidades son amplias, mas hay también una gran dificultad asociada si se ignoran aspectos como la formación  en seguridad alimentaria o en el trato a los clientes.

Aunque son muchos los factores que influyen en la creación exitosa de un restaurante o bar, en ocasiones son los pequeños detalles los que pueden disminuir la clientela de un negocio y, finalmente, llevarlo al punto de quiebra.

Por ejemplo, es evidente que se debe ofrecer la mejor relación calidad-precio para resultar competitivos en un mercado tan vasto, o que los platillos sean exquisitos; mas se puede dejar de lado la impresión que causa la decoración del local o la manera en la que los empleados interactúen con los interesados.

Este último punto suele ser conflictivo, ya que es fácil creer que evitar ser grosero será suficiente. Sin embargo, la cordialidad mostrada, la anticipación a la necesidad de los compradores, y la actitud que se tenga al respecto serán cruciales en determinar si recordarán el haber comido allí con agrado o con cierta reticencia.

E incluso, los principios obvios pueden tener tantos matices que se deje de lado alguno de sus componentes. Un restaurante con buena comida atraerá a los consumidores, pero el tamaño de la porción, y la forma en la cual se disponga en el plato deben ser pensados cuidadosamente para aumentar la efectividad, ahorrar la mayor cantidad de dinero y tiempo posible, y atraer a la clientela.

Asimismo, la higiene es fundamental, tanto en la parte abierta al público como en la cocina. Los alimentos deben ser manipulados según las normativas vigentes para que no exista la posibilidad de que alguien se enferme por algún agente patógeno, y terminemos siendo demandados por un “pequeño descuido”.

No obstante, sin importar lo exigente que puede parecer, las ganancias compensarán la atención a cada detalle, y podremos sentirnos satisfechos al ver las mesas repletas de comensales complacidos.