Fungicidas ecológicos para cada tipo de hongo y enfermedad

fungicidas ecologicos

Dentro de los productos químicos existen los fungicidas ecológicos, entre los que destacan aquellos de fabricación casera y los procesados por la industria, todos cumplen la misma función: evitar la propagación de enfermedades que producen los hongos y los mohos que afectan a las plantas, las cosechas y los animales.

Sin embargo, es poco recomendable intentar fabricar casera e improvisadamente fungicidas. Estos tienen sustancias tóxicas que pueden ser nocivas para la salud si son manipulados de forma inapropiada fuera de un espacio controlado. La solución puede ser peor si hay un derrame.

Los hongos que afectan las plantas son organismos que no tienen clorofila, esa es la principal razón por la que invaden a otras especies vegetales. Se hospedan en ellas y las usan para complementar así su cadena alimentaria. Su estructura los hace identificables por la forma en la que se colocan en los tejidos botánicos.

Existen fungicidas ecológicos como enfermedades hay en las plantas

En este sector existe una variedad de opciones para evitar que sus plantas sean afectadas por las plagas que las dañan, siendo las más comunes: los carbones, los oidios, los mildius y las royas. Sin embargo, dentro del mundo vegetal están presentes otras menos conocidas.

Las plagas carbones son de color oscuro, por eso tienen dicho nombre, ellas atacan principalmente a los cereales. Mientras que el oidio es la típica enfermedad de la vid causada justamente por la escasez de luz, el exceso de agua y de los abonos nitrogenados, así como otros productos químicos, que se extienden por toda la planta.

En el caso del mildiu, tiene una variedad de especies, y las principales plantas que ataca son las hortícolas, la vid y los arbustos. Las royas se concentran en los árboles, y las verduras. Para saber qué fungicida ecológico utilizar, lo primordial es conocer qué tipo de hongo irrumpe, cada tratamiento varía en función de la enfermedad.

Además, es necesario conocer la cantidad de fungicida a aplicar a la planta enferma. Si la dosis destinada para la especie es excesiva pudiese causarle daños fisiológicos a la misma, degenerando incluso en la muerte que se estaba tratando de evitar con el remedio botánico.